martes, 4 de junio de 2013

Siempre vuelvo.

No tenéis ni idea del tiempo que llevaba planteándome esto. Volver a escribir, como siempre, sin rimas. Dejando el vicio de rapear los fines de semana por volver aquí, por volver a las cosas que me escribía de cría. Y es que he llegado a un punto en el que me da exactamente igual que me lean o no. Simplemente necesito desahogarme, demostrarme a mí misma cómo soy realmente, porque últimamente parece que se me ha olvidado. Siempre se me ha notado todo en la cara, pero yo antes sabía fingir, ¿sabes? Sinceramente era más feliz. Me ahorraba las broncas continuas que tengo ahora con todo el mundo por dar mi opinión. Y de verdad que me he planteado volver, no volver a decir lo que siento, hacer creer a todo el mundo que todo está bien. Pero joder, queráis o no los corazones rotos nunca llegan a curarse del todo, y por mucho que las cosas se superen siempre queda una cicatriz, ahí, en un sitio que casi nadie puede ver, pero no sé cómo decirlo, notas cuando late...